Miranda y la Integración

MIRANDA Y LA INTEGRACIÓN

Miranda fue, desde marzo de 1811, el jefe indiscutido de la Sociedad Patriótica de Caracas y a él se debe fundamentalmente la independencia de Venezuela. Miranda será el promotor de la independencia de Hispanoamérica, comenzada en Caracas el 5 de julio de 1811 y, luego, repetida en otras capitales de la América española.
Miranda, el combatiente en tres continentes, es el maestro de la libertad y del americanismo, el primero que tiene una concepción unitaria e integradora de Hispanoamérica y el primero que habla en nombre de América. Miranda vio a Hispanoamérica como una sola nación y es acaso uno de sus aportes más notables y permanentes al proyecto de unidad de nuestros pueblos. “Unidad, Unidad, Unidad, debe ser nuestra divisa” dirá Bolívar en su Discurso de Angostura, el 15 de febrero de 1819. Una visión unitaria de América.

Egea López sostiene, en “El pensamiento filosófico y político de Francisco de Miranda”, que “el proyecto mirandino -Hispanoamérica como unidad-, por el que él empezara a laborar hace unos dos siglos, permanece hoy con absoluta vigencia”. El recordado historiador Mario Briceño Perozo, destaca, en “El Precursor y Puerto Rico”, esa visión unitaria de Miranda, y José Luis Abellán, en “La idea de América: origen y evolución”, considera a Miranda uno de “los más puros ejemplares de la cultura americana” junto a Martí y Sor Juana Inés de la Cruz.
Miranda, cantado en su “Alocución a la Poesía” por Andrés Bello, es, como dice Carlos A. Pueyrredón, el “precursor, apóstol y mártir de la emancipación hispanoamericana”. El notable helenista chileno Miguel Castillo Didier señala en “Miranda en la Acrópolis de Atenas” (El Diario de Caracas, 13.12.87), que Miranda conjugó perfectamente su universalidad con el más hondo amor a la tierra patria, venezolana y americana” y el ilustre historiador José Luis Salcedo-Bastardo señala que “hasta antes de Miranda no se encuentra un concepto claro y total de América (El Nacional,7.5.81).

La Gran Reunión Americana.
En 1798, a los 48 años, Miranda funda la Gran Reunión Americana, organización ideológica y política de la lucha emancipadora. Inglaterra estaba gobernada por el Rey Jorge III y el Primer Ministro William Pitt, forjador de las coaliciones en contra de Francia.
En su casa de Grafton Street N º 27, que Miranda adquirió en 1802 -ahora N º 58 Grafton Way, en el barrio de Bloomsbury, en Londres-, estuvo la primera representación diplomática de América en Europa, la vanguardia de la revolución continental, el lugar donde Bello inició el estudio del griego y de los clásicos del Derecho Internacional y donde, con Luis López Méndez, se reclutaron los legionarios europeos que vinieron a la independencia de América. (Bello falleció en Santiago, a los 84 años, en 1865; y López Méndez falleció, también en Chile, en Casablanca, cerca de la capital, a los 83 años, en 1841).
1798 es, también, el año en que Miranda crea el nombre de Colombia.
Por su casa –”el punto fijo para la independencia y libertades del continente colombiano” como él mismo la llamaba– pasaron, frente a los bustos de Sócrates, Homero y Apolo, situados en su sala principal, los apóstoles de la Revolución Americana, los mismos que lucharon por integrar y dar voz y dignidad a sus pueblos.

De Venezuela figuran Simón Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez, quienes llegan a Londres, en 1810, a la casa de Miranda, enviados por la Junta Suprema de Caracas. De Argentina: José de San Martín, José MaríaZapiola, Carlos María de Alvear, Bernardo Monteagudo, Mariano Moreno y Juan Martín de Pueyrredón. De Chile: Bernardo O’ Higgins, José Miguel Carrera, José Cortés de Madariaga, Manuel José de Salas, Juan Antonio de Rosas, Gregorio Argomedo y Juan Antonio Rojas. De Ecuador: los quiteños Carlos Montúfar, Vicente Rocafuerte y Juan Pío de Montúfar. De Perú: Pablo de Olavide y José del Pozo y Sucre. De Colombia (Granada): Antonio Mariño, Francisco Antonio Zea, José María Vergara y Lozano. De Italia: Francisco Isnardi. De Honduras: José Cecilio del Valle. De Cuba: Pedro José Caro. De México: Servando Teresa de Mier.
Expedición con bandera libertaria.
Cuando todos los ofrecimientos y las palabras se habían desvanecido e Inglaterra continuaba en su dilatado juego diplomático, Miranda, urgido por acciones que percibía irrevocables, parte a Estados Unidos, en agosto de 1805,
con sus últimos recursos, a organizar en Nueva York su expedición a Venezuela.
Cuando el 2 de febrero de 1806 Miranda parte de Nueva York, en ruta hacia Haití, en su primera expedición a Venezuela, crea, con tres colores primarios, la bandera venezolana con el tricolor de la libertad: amarillo, azul y rojo.
La bandera ondea, por primera vez, el 12 de marzo de 1806, en el mástil del bergantín “Leandro”, un barco de 200 toneladas, en la bahía haitiana de Jacmel. De inmediato fue saludada por el estampido de los 18 cañones del buque.

Las dos expediciones fracasaron, tanto la de Ocumare de la Costa , el 27 de abril, como la de La Vela de Coro, el 3 de agosto de ese año.
La bandera, inspirada en el pendón incaico, será izada oficialmente más tarde, en la hoy llamada Plaza Bolívar de Caracas, el 14 de julio de 1811, sostenida por los jóvenes José María y Prudencio España, hijos del patriota revolucionario José María España, en el mismo sitio en que éste fue ajusticiado el 8 de mayo de 1799.
Actualmente, una Comisión Presidencial y científicos venezolanos, españoles y franceses están a cargo de la identificación de los restos del Generalísimo para su pronto traslado a Venezuela y ser depositados en el Panteón Nacional en Caracas. El propio Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, realizaría al última guardia de honor.
Homenajes de perpetua memoria.

El gran pintor Arturo Michelena Castillo dejó, entre otras, dos años antes de su muerte, a los 35 años, una obra notable, “Miranda en La Carraca” (1896), que se encuentra desde 1976 en la Galería de Arte Nacional, en Caracas. Es una de las obras clásicas de la pintura venezolana de todos los tiempos. Miranda está con mirada melancólica, ligeramente tendido sobre su camastro, con una pierna tocando el piso, apoya su cara con la mano derecha, esperando quizás otro desenlace que el de la injusticia y la indolencia. Una luz que penetra en la prisión diagonalmente desde la parte superior, ilumina la imagen augusta y pensativa del Precursor.

En 1836, 20 años después de su muerte, los franceses grabaron en el Arco de Triunfo de París, en glorificación de Napoleón, el nombre de Miranda, entre los generales de la Revolución dignos de perpetua memoria. Su retrato, hecho por Rouget, figura en la galería de generales revolucionarios del Palacio de Versalles.
En una pequeña colina de Valmy, donde se libró una batalla fundamental para Francia, cerca de la pequeña Chalons-sur-Marne, se yergue el monumento de bronce de Miranda en actitud hidalga y de combate. En la Plaza de América Latina, cerca de la Puerta de Champerret, en París, se alza, también, otra estatua del Precursor, de tres metros de altura, obra del escultor Arturo Rus Aguilera. Napoléon Bonaparte ya había dicho que Miranda “tiene el fuego sagrado en el alma” y que era “un Quijote, con la diferencia de que no está loco”.

67 años después de su muerte, el 2 de abril de 1883, el Presidente Antonio Guzmán Blanco dictó un decreto para erigir al Precursor una estatua en bronce en la plaza del Panteón Nacional. Y 79 años más tarde, Venezuela le erige, en el propio Panteón Nacional -levantado por el tres veces Presidente Antonio Guzmán Blanco, en 1875- un cenotafio, decretado por el Presidente Joaquín Crespo Torres, el 22 de enero de 1895. El cenotafio es obra del gran artista Julio Roversi.
Desde el 18 de diciembre de 1997, un busto heroico de Francisco de Miranda, que se debe al gran escultor venezolano Ygnacio Mejía, está situado en el patio central de la Universidad La República, de Chile, donde, al día siguiente, fue inaugurada una Cátedra en su memoria con la clase magistral que dictó el ilustre académico venezolano Efraín Subero.

La Cátedra Miranda de Chile, que dirige el propio Rector de la Universidad La República, de Chile, Prof. Jorge Carvajal Muñoz, miembro, también, de la Comisión Presidencial del Bicentenario de ese país, se prepara para conmemorar los 200 años de los primeros expediciones libertarias de Venezuela y enaltecer el notable espíritu integrador del Precursor.
La Municipalidad de Chillán Viejo, donde nació el Libertador de Chile, don Bernardo O¨Higgins, discípulo de Miranda, está a la espera de situar, en agosto próximo, un busto suyo como perpetuo reconocimiento y gratitud al ilustre caraqueño.

El gran historiador chileno Gonzalo Bulnes dice, en “1810 Nacimiento de las repúblicas americanas”, que el pensamiento visionario de Miranda , blindado contra todas las decepciones, era un sueño ennoblecido por la libertad para elevar a la propia humanidad.

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